El Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile realizó la conferencia “Cuando lo viejo ('extractivismo') se agotó y lo nuevo no logra nacer”, la cual fue dictada por el académico de la Universidad de Cambridge y de la Universidad de Santiago, prof. Gabriel Palma.
En la oportunidad, Palma comparó el desempeño económico de América Latina y Occidente con el rendimiento de Asia emergente, en donde esta última ha logrado crecer por 40 o 60 años, a diferencia de nuestra región, la cual se encuentra estancada desde 1980.
Lo anterior contrasta con la capacidad que tiene América Latina de generar empleo con un bajo crecimiento del PIB. Palma indicó que esto se debe a la generación de empleo en el sector servicios, sin embargo, estos son de “baja productividad, bajos salarios y bajo potencial de crecimiento de la productividad”.
A su juicio, el caso del Asia emergente se explica gracias a la flexibilidad productiva, la cual permitió a los países saltar de sectores agotados a otros de mayor valor agregado. En este sentido, el académico puso de ejemplo a Corea del Sur, país que transitó de la exportación de pelucas, algas y hierro hacia la electrónica, la industria naviera y productos para la cerrera espacial.
Chile y el “techo de cristal”
Al analizar la situación nacional, Palma señaló que el país tuvo un crecimiento vertiginoso tras la crisis económica de 1982, el cual perduró hasta 1998, para después entrar en un “pantano”.
“Desde el año 1998 en adelante, Chile volvió a tener una estabilidad horizontal. Entonces ¿por qué cada vez que el crecimiento empieza a moverse pareciera que topa con un techo de cristal que no logra romperse para poder seguir?”, reflexionó el profesor.
Según explicó el académico, este estancamiento se debe a que el extractivismo fue un buen motor de crecimiento para nuestro país, pero al explotar recursos naturales que son finitos, llegó un momento en que los rendimientos comenzaron a decrecer.
“En lugar de aprovechar la oportunidad del crecimiento del precio de los commodities para llevar a cabo la diversificación de la matriz productiva, nos hemos consumido en ese crecimiento”, aseguró Palma.
Para el experto, este es un callejón sin salida. “Pese a los resultados se sigue haciendo más de lo mismo y lo más sorprendente es que no hay ninguna urgencia, ni siquiera el interés por pensar en cómo vamos a diversificar la matriz productiva”.
En este contexto y para salir del estancamiento, el académico propone tener un royalty diferenciado. En el caso del cobre, cobrar un 30% al que exporta concentrado, 15% al que exporta fundido, 7,5% al que exporta refinado y 0% al que exporta alambrón.
Finalmente, el experto aseguró que “es obvio que necesitamos un nuevo motor de crecimiento y eso es un tema que no está ni siquiera en el debate” y agregó que “es extraordinario como la rigidez ideológica se refleja en la rigidez productiva y en que la única cosa que se le ocurre a quienes están en el poder es hacer más de lo mismo”, concluyó.

