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Autor de “On Trade War” dicta conferencia en el IEI

Autor de “On Trade War” dicta conferencia en el IEI

Craig VanGrasstek es académico y consultor en política comercial internacional. Ha sido docente de política comercial en la Harvard Kennedy School y en la School of International Service de American University, y ha enseñado literatura en Georgetown University. Es autor de The History and Future of the World Trade Organization y de Trade and American Leadership. Consultor en política comercial desde 1982 y director de Washington Trade Reports desde 1985.

Aunque la guerra comercial global actual pueda parecer una ruptura radical con el sistema establecido de relaciones interestatales, la historia demuestra que los países han librado combates comerciales desde que existen los Estados, el comercio y la guerra.

Con esta afirmación, el autor de “On Trade War”, Craig VanGrasstek, inició la presentación de su último trabajo, en un conversatorio organizado por el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, el cual también contó con los comentarios del abogado y exdiplomático chileno, Alejandro Jara, y del diplomático y profesor del Heidelberg Center para América Latina, Mario Matus.

Durante su intervención, VanGrasstek explicó que “la actual rivalidad entre Estados Unidos y China constituye uno de los asuntos contemporáneos más apremiantes que podría definir las relaciones internacionales durante la próxima década”.

Asimismo, en su publicación analiza la teoría y la práctica de la guerra comercial, situando el conflicto actual dentro de un marco analítico que incorpora perspectivas de la historia, la ciencia política, la economía y el derecho. Es así como identifica patrones presentes en guerras comerciales del pasado que podrían determinar nuestro futuro.

Base del análisis

La exposición de Craig VanGrasstek se basó en cinco puntos relevantes. El primero se refiere a las guerras comerciales.

“Desde los tiempos de Tucídides y Jerjes hasta Trump y Xi, las grandes potencias que compiten por la hegemonía casi siempre consideran el comercio como un escenario principal de conflicto. La única razón por la que algunos ven el conflicto actual como algo inusual es que crecieron durante la principal excepción a esta regla. La Guerra Fría fue un período anómalo en el que Estados Unidos compitió con una potencia militarmente fuerte pero económicamente débil (la Unión Soviética) y con otra que tenía las características opuestas (Japón). La rivalidad actual, que abarca todos los ámbitos, es mucho más normal desde una perspectiva histórica”.

El segundo punto mencionado por el autor es que existen patrones racionales y coherentes en la forma en que las grandes potencias libran guerras comerciales

Es así como en su texto VanGrasstek identifica cómo tres tipos distintos de grandes potencias abordan las guerras comerciales y cómo el cambio de posición de China dentro de este esquema estableció las condiciones para el conflicto actual. “Mientras que el Reino Unido había sido una gran potencia comercial dependiente de las exportaciones, Estados Unidos es una gran potencia política para la cual el mercado global a veces es menos importante como objetivo que como instrumento. La Unión Soviética era una gran potencia desvinculada del comercio internacional y, debido a su aislamiento comercial, ese Estado no convirtió el comercio en un elemento clave de la Guerra Fría”, sentenció.

La tercera aseveración de VanGrasstek es que la guerra comercial actual se remonta a los cambios estratégicos de China en 1977 y 2005.

En este sentido, según el autor, el país asiático ha experimentado los tres arquetipos de gran potencia durante el último medio siglo. “Emuló a la Unión Soviética al desvincularse del mercado global durante la Revolución Cultural (1966-1976). Posteriormente, China emprendió el camino para convertirse en una gran potencia comercial, culminando con su ingreso a la OMC (2001) y apenas cuatro años después, adoptó una nueva estrategia que daba mayor énfasis al mercado interno que al mercado global”, destacó.

También aclaró que este último paso no significó abandonar el mercado global. “Desde 2005, China ha duplicado su poder de mercado (su participación en las importaciones mundiales), al mismo tiempo que ha reducido a la mitad su exposición al mercado internacional (la proporción de su PIB vinculada a las exportaciones)”, afirmó Craig VanGrasstek.

En el cuarto punto de su análisis, advierte que, al igual que la Guerra Fría, este conflicto será prolongado y se librará en la periferia.

Y aclara que desde la transformación estratégica de China en 2005 se desprenden tres consecuencias importantes: “Al dejar de ser una gran potencia comercial, China tiene menos incentivos para respaldar el statu quo multilateral; como gran potencia política, China está mejor posicionada para adoptar una estrategia defensiva en una guerra comercial prolongada, y que la mejor manera de que China adopte una estrategia ofensiva en esa guerra comercial no es mediante una confrontación directa, sino a través de su relación con terceros países”.

Para el académico y consultor en política comercial internacional, “de manera muy similar a como Estados Unidos y la Unión Soviética competían por la lealtad de otros Estados mediante, entre otras cosas, ayuda económica y militar, ahora Estados Unidos y China compiten mediante acuerdos comerciales”.

Este último punto es especialmente importante para nuestro país, en el entendido que Chile depende cada vez más de las exportaciones de materias primas a China.

“En mayor medida que cualquier otro país de América Latina, Chile depende actualmente más de sus exportaciones hacia China que de sus exportaciones hacia Estados Unidos. Una proporción creciente de esas exportaciones a China está compuesta por materias primas”, afirmó.

Finalmente, VanGrasstek reconoce que al igual que durante la Guerra Fría, ambas partes consideran ventajoso librar esta batalla en la periferia. “Hay muchas razones para esperar que esta ‘nueva normalidad’ —que en realidad es el regreso a una normalidad anterior— perdure mucho más allá del período de Trump en el poder. Las alianzas son menos estables, ya sean económicas (por ejemplo, los tratados de libre comercio, TLC), militares (por ejemplo, la OTAN) o ambas. En este escenario, los terceros países, incluso cuando tienen tratados de libre comercio con una o ambas potencias, pueden verse sometidos a una presión creciente para elegir un bando”, concluyó.

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