¿Qué hace que una casa sea un hogar? Esta fue una de las preguntas que atravesó la presentación de La mejor casa del mundo, libro infantil que busca acercar a niñas y niños a las experiencias de migración a través del arte, la memoria y la creación colectiva.
La actividad reunió en la Universidad de Chile a las niñas de la Escuela Arturo Alessandri Palma D-20, mujeres participantes de la investigación, sus hijas e hijos, representantes de organizaciones sociales y del mundo público, académicas y académicos y miembros de la comunidad universitaria.
El encuentro se desarrolló en el marco del Programa SUR, iniciativa de la Universidad de Chile desarrollada a través del Instituto de Estudios Internacionales (IEI), con el apoyo de CAF, banco de desarrollo de América Latina y el Caribe.
En sus palabras de bienvenida, el coordinador del Programa SUR, Federico Rojas, destacó el carácter amplio de la iniciativa y la participación de distintos actores vinculados al proyecto, dando especialmente la bienvenida a las mujeres participantes de la investigación, sus hijas e hijos y las niñas de la Escuela Arturo Alessandri Palma.
Por su parte, la Prorrectora de la Universidad de Chile, Dorotea López Giral, relevó el valor de la investigación y la creación artística como herramientas para abordar las experiencias migratorias: “Este libro es fruto de un proceso de investigación, diálogo y creación colectiva, que reunió a mujeres migrantes, artistas y académicas en torno a las experiencias de maternidad y migración”.
La autoridad universitaria destacó además que la publicación representa una forma de tender puentes entre la Universidad, las comunidades y el mundo público, y de abordar la migración desde una perspectiva centrada en la dignidad y en las experiencias de quienes hacen de Chile su hogar.
De la investigación al libro
La mejor casa del mundo surge de un proceso de investigación desarrollado por la académica del IEI, Megan Ryburn, que contempló 42 horas de talleres de arte textil y testimonio, además de entrevistas en profundidad, realizadas entre enero de 2025 y julio de 2026.
El proyecto aborda las experiencias de maternidad de mujeres migrantes que han tenido hijas e hijos en Chile durante los últimos cinco años. Los relatos y experiencias compartidos durante los talleres dieron origen al texto y las ilustraciones creados por Alice Volpi, que posteriormente fueron bordados colectivamente junto a las participantes, con la colaboración de Erika Silva y Pamela Monasterio, ambas del Colectivo Memorarte.
La publicación fue realizada por Editorial Mis Raíces, que acompañará también la circulación del libro en colegios y bibliotecas.
Durante la presentación, Megan Ryburn agradeció a las personas e instituciones que hicieron posible el proyecto y puso en valor especialmente el trabajo de las mujeres participantes:
“Agradezco a todas las participantes de esta investigación: tanto a quienes decidieron figurar con sus nombres como a quienes prefirieron permanecer en el anonimato. Ustedes son una inspiración”.
La investigadora también hizo un llamado a continuar trabajando por los derechos de las personas migrantes, especialmente de quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Una historia que también se canta y se borda
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la presentación de una pieza audiovisual que combina la historia del libro con una animación y una canción original, creada especialmente para acompañar la publicación.
La canción fue compuesta e interpretada por Pablo Torres, con producción musical de Diego Rivas, coros y percusiones de Marc Pierre y Patricio Jeréz, y bajo de Raúl Peralta. La animación fue desarrollada por Alice Volpi.
Así, el libro amplió su relato hacia otros lenguajes artísticos, generando una experiencia especialmente pensada para niñas y niños.
La jornada continuó con la lectura de La mejor casa del mundo y la participación de las niñas y niños presentes, quienes pudieron encontrarse con una historia que habla de protección, afectos, recuerdos, imaginación y de la posibilidad de construir un hogar incluso cuando se cambia de lugar.
“Ni niños ni pájaros saben de fronteras”
El cierre de la actividad tuvo también un componente simbólico. Las participantes de la investigación y sus hijas e hijos fueron invitadas a completar un lienzo bordado junto al Colectivo Memorarte, con el apoyo de la Municipalidad de Estación Central.
Además, las niñas y niños recibieron una pulsera confeccionada por Memorarte, cuya figura de una paloma representa los derechos de todas las personas.
“La paloma nos recuerda los derechos de todas las personas —niñas, niños y adultos— y que ni niños ni pájaros saben de fronteras”, explicó Megan Ryburn durante la actividad.
El proyecto contó con el apoyo del Programa SUR, iniciativa de la Universidad de Chile desarrollada a través del Instituto de Estudios Internacionales con el apoyo de CAF, y se realizó en el marco del proyecto Fondecyt de Iniciación de ANID de Megan Ryburn.
De esta manera, La mejor casa del mundo propone un encuentro entre investigación, universidad, arte y comunidad, transformando testimonios y experiencias de mujeres migrantes en una historia destinada a nuevas generaciones.
Una historia que recuerda que el hogar puede ser mucho más que un lugar físico: también puede ser aquello que llevamos con nosotros y que seguimos construyendo allá donde vamos.

