El Instituto de Estudios Internacionales (IEI) junto al Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), llevaron a cabo el conversatorio “Trayectorias y perspectivas: Miradas sobre la integración regional en la historia reciente de Argentina y Chile”
En la oportunidad, las profesoras María José Henríquez, Directora de la Escuela de Postgrado del IEI, y Beatriz Figallo, de la Academia Nacional de la Historia de la República Argentina, realizaron un análisis de la integración regional de Argentina y Chile.
La integración en América del Sur
Figallo explicó, a modo de introducción, que “la unidad sudamericana fue propia de la generación libertadora, la cual se fue cortando a lo largo del siglo XIX, cuando ciertas ideas, como el nacionalismo, fueron haciendo hincapié en delimitar algo que había sido una unidad, aún con sus separaciones”.
De acuerdo a la historiadora, esta idea integradora se fue descomponiendo gracias a la delimitación entre los países, proceso en el cual algunos terminaron en guerras o establecieron miradas más confrontacionales.
Debido a lo anterior, entre otras cosas, es que Figallo resaltó que hay una mirada compleja sobre el tema de la integración y cooperación.
“El Estado actúa no como un poder único, sino que a través de distintos poderes estatales, porque las distintas agencias actúan de manera diversa, y no monolítica”, indicó la experta.
Figallo también indicó que la mirada que pueda tener un país sobre otro puede cambiar en determinados momentos, pasando del bando de la colaboración al de los adversarios.
Miradas de Argentina
Las ideas de integración no han desaparecido en el continente, pese a una época de conflictos armados y una sucesión de dictaduras que azotaron a la región.
De acuerdo a Figallo, a inicios del segundo mandato de Juan Domingo Perón, en 1952, se intentó, por parte de Argentina, impulsar un proyecto de unidad que consideraba a Chile y Paraguay como aliados centrales, además de incluir la participación de Brasil, Bolivia y Uruguay. Finalmente este plan no dio frutos.
Para la experta, Argentina posee una característica que ha imposibilitado su avance en temas de integración y cooperación.
“Siempre ha habido un tema político que hunde los temas económicos, más que en otros países. Todos compartimos el destino de las dictaduras y la democracia, pero en Argentina las dictaduras no duraban un periodo de más de 6 años. Entonces los observadores externos veían que Argentina no tenía un problema económico, tenía un problema de convivencia que hacía difícil la continuidad de muchos proyectos”, argumentó.
Debido a lo anterior, es que durante la época de los 60, los procesos de integración que se propusieron desde el cono sur, no gustaron mucho en Argentina.
Miradas de Chile
La profesora María José Henríquez, aseguró que “pensando en la historia reciente, son los años 60, específicamente durante la administración del Presidente Frei Montalva, en que la integración se presenta como un objetivo fundamental para el Estado chileno”.
Justamente en este periodo se crea la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), organización que Frei Montalva pretendía “convertir en una suerte de comunidad económica europea, pero eso no resultó”, explicó la académica.
Sin embargo, tras varias conversaciones se creó un esquema de integración, dentro de la ALALC, el cual apuntó a una mayor profundidad en el proceso, lo que sería el origen del Pacto Andino, una propuesta extremadamente latinoamericanista según relató Henríquez.
Años más tarde, durante la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse en Argentina (1971), se produjo un acercamiento con Chile, pero esto a raíz de los beneficios que propiciaba el Pacto Andino, el cual representaba un mercado de 50 millones de personas.
Mirada a los últimos años
De acuerdo a la profesora Henríquez, tras el retorno a la democracia en Chile habían muchas preguntas sobre la postura de nuestro país en temas de integración
La académica aseguró que “se optó por la idea contenida en el tratado de Montevideo, que era integrarse solo a través del comercio y eso es lo que se verificó desde los ‘90 en adelante”.
Lo anterior explica la actitud de Chile respecto del Mercosur. En ese momento se dijo que el problema eran los aranceles, pero para Henírquez lo que había detrás era una profunda desconfianza de los posibles socios, entre ellos Argentina.
Hoy en día Chile y Argentina siguen trabajando en los acuerdos de cooperación e integración. La profesora Figallo comentó que, recientemente, una empresa de capitales chilenos se adjudicó el manejo del puerto de Rosario, el más importante de todo el interior de Argentina.
“Eso traerá capitales chilenos y empresarios chilenos a Rosario. Sin embargo, el otro día vimos cómo chilenos y argentinos se mataban en un partido de fútbol. Esas son las paradojas de la colaboración y de la integración”, concluyó la académica.