El siglo de Türkiye y su nueva politica exterior

El siglo de Türkiye y su nueva politica exterior

Por Rodrigo E. Arcos Castro. Diplomático; Profesor de Historia y Geografía; Magíster en Estudios Internacionales (IEI-UChile).

En agosto de 2023, Hakan Fidan, poco después de haber asumido el cargo de ministro de Relaciones Exteriores de la nueva administración del presidente Erdoğan, y ad portas de conmemorar el primer centenario de la República, publicó un artículo, en el que se delineaban los principales objetivos estratégicos de la política exterior de su país1, al inicio de un nuevo siglo “The Century of Türkiye”, como fue declarado por el mandatario turco, en mayo de 2023.

Los principales elementos de la política exterior delineados por el nuevo Canciller fueron: proteger los intereses de Türkiye en un cambiante entorno regional y global; crear las condiciones para la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible en la región; la consolidación de las relaciones exteriores sobre una base estructural; y el desarrollo de un entorno de prosperidad y avance de sus objetivos globales.

Esta propuesta de la diplomacia turca ha sido puesta en práctica a nivel regional y global, destacándose algunas áreas en las que ha sido especialmente exitosa, mientras que, en otras, si bien puede mostrar avances importantes, no ha logrado consolidar su presencia de forma activa, entre ellas, su relación con América Latina.

Dentro del objetivo de contribuir a la paz y la seguridad en su región, se destaca que la propuesta considera un doble propósito: eliminar las amenazas y explorar oportunidades para desarrollar modelos de cooperación económica y política regional.

En efecto, tras dos años de intenso trabajo a nivel interno e internacional, Türkiye ha podido avanzar en la lucha en contra del terrorismo tanto respecto del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), que accedió a deponer las armas, como del YKP (People’s Defense Units) en Siria, quienes, luego de la caída de Bashar al-Assad, a fines de 2024, y el posterior debilitamiento del apoyo de los Estados Unidos, han perdido fuerza, lo que ha llevado al gobierno turco a señalar que le está ganando la guerra al terrorismo.

La caída del régimen sirio ayudó a eliminar las amenazas de los grupos kurdos en Türkiye y, al mismo tiempo, abrió un espacio de colaboración política, económica y de seguridad con el nuevo gobierno en Damasco. En ese sentido, la coordinación con la administración Trump ha resultado fundamental, como quedó demostrado por las reuniones que sostuvo el ministro Fidan, en noviembre de 2025, durante la visita efectuada por el presidente sirio al-Sharaa a la Casa Blanca.

Al mismo tiempo, la política exterior turca hacia el Medio Oriente ha variado de forma sustantiva, así como se ha adaptado a las transformaciones del escenario regional. La reanudación de las relaciones diplomáticas entre Irán y Arabia Saudita marcaron un hito en términos de las tendencias de acercamiento y normalización en la región, con un fuerte impacto en el mejoramiento de los vínculos entre Irán y los países árabes. Otro factor ha sido la reacción a los ataques de Israel en contra de la población palestina en Gaza, los bombardeos en El Líbano y Siria, lo que ha permitido ampliar el dialogo y la cohesión con los países de la región. Para el gobierno de Türkiye, Israel se ha convertido en la principal amenaza a la estabilidad y seguridad regional, y ha reiterado su postura en cuanto a que una paz duradera será posible solo en la medida que se avance en el establecimiento de dos Estados. Por su parte, el gobierno de Israel busca debilitar la creciente presencia de Türkiye, especialmente en el Mediterráneo Oriental, estrechando sus vínculos con Grecia y Chipre.

Otro importante ejemplo del cambio de escenario y del estado de la relación en estos últimos años, ha sido el mejoramiento de los vínculos de Türkiye con Egipto, los que sufrieron un fuerte deterioro tras el derrocamiento del presidente Morsi el 2013, el posterior retiro de sus Embajadores y, aún más, luego del intento de golpe en contra del presidente Erdoğan, en julio de 2016, debido a las sospechas del eventual apoyo de Egipto, Israel y de los Estados Unidos a los golpistas.

La reasignación de Embajadores el 2023 y la visita efectuada por el presidente Erdoğan a El Cairo, en febrero de 2024, seguida por la visita por el presidente Abdel Fattah El-Sisi a Ankara, en septiembre del mismo año, sellaron la recomposición de los vínculos, motivados, además, por los esfuerzos conjuntos respecto de la situación en Gaza.

Adicionalmente, el conflicto entre Ucrania y Rusia impuso un gran desafío a la seguridad europea y mundial, en el que la diplomacia de Türkiye ha desempeñado un importante rol para mantener abiertos los canales de dialogo, no solo entre los actores inmediatos, sino que también con los miembros de la OTAN. El apoyo de Türkiye a la integridad territorial de Ucrania no le ha impedido dialogar con Moscú y promover conversaciones de paz, como las efectuadas en Estambul, pocos meses después de iniciado el conflicto, las que fueron saboteadas por el primer ministro británico Boris Johnson y por el gobierno de los Estados Unidos. La capacidad militar de Türkiye y el desarrollo alcanzado por su industria de defensa lo convierten en un actor relevante en esta organización, a pesar de la oposición que evidencian algunos miembros.

En el marco de dicha disputa, la diplomacia turca jugó un papel central en la apertura de las exportaciones de granos a través del mar Negro, en el intercambio de prisioneros, en los esfuerzos por acercar a las partes y, más recientemente, se ha destacado su participación en las conversaciones llevadas a cabo en noviembre y diciembre de 2025, en las que Türkiye ha sido mencionado como uno de los posibles garantes del proceso de paz que se busca alcanzar. Lo anterior, sin descuidar su participación en la OTAN y las presiones recibidas para respaldar el ingreso de Finlandia y Suecia a la entidad, las que fueron lideradas por la administración Biden, comprometiéndose a cumplir algunos acuerdos bilaterales, los que aún no se concretan.

Otra importante área de desarrollo de la influencia turca, implementada desde hace años, ha sido el estrechamiento de sus vínculos con África, a través de diálogos diplomáticos de alto nivel, del aumento de sus Embajadas, así como sus inversiones, cooperación militar, y la presencia de sus instituciones de ayuda humanitaria, culturales y de educación. Su política exterior hacia el continente ha sido definida como multidimensional, emprendedora y humanitaria, buscando una mayor participación activa en foros internacionales.

Dentro de los objetivos trazados por la diplomacia turca ha sido el reforzamiento de las estructuras internacionales en las que participa y desarrollar nuevas alianzas estratégicas. En este ámbito, ha debido enfrentar los ataques al multilateralismo, al libre comercio y a las organizaciones internacionales. Sin embargo, Türkiye ha mantenido su decisión de reformar las Naciones Unidas, especialmente el Consejo de Seguridad, a fin de hacer frente a los desafíos actuales, que no corresponden a los existentes hace 80 años, impulsados por la situación en Gaza; la incapacidad de implementar la voluntad de la Asamblea General de las Naciones Unidas y de sus cuerpos jurídicos (CIJ y CPI); y la paralización que enfrenta la comunidad internacional frente a los intereses de las grandes potencias.

En este sentido, además de participar activamente en las distintas entidades del sistema de las Naciones Unidas, se ha postulado a dirigir la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados, (ACNUR); participa en el Consejo Ejecutivo de UNESCO y, durante el 2026, estará a cargo de la organización de la Conferencia de las Partes (COP31) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Türkiye, en los últimos años, ha desarrollado un importante trabajo en materia de organismos internacionales, a lo que suma su preocupación por el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sustentable hacia el año 2030. Por ello, es que, a fines de noviembre de 2025, suscribió un nuevo acuerdo marco de cooperación con las Naciones Unidas para el período 2026-2030, a lo que suma su respaldo a la iniciativa global de Cero Residuos.

A lo anterior se suma su participación en la OTAN, su interés por ingresar a la Unión Europea y su participación en el Consejo de Europa; su presencia y liderazgo en la Organización de Estados Túrquicos; su activa participación en la Organización de Cooperación Islámica (OCI), su accionar en el G20, entre otros. Respecto de América Latina, Türkiye ha buscado una mayor acción en el marco de CELAC, lo que se ha visto dificultado por las divisiones políticas que existen en la región; siendo además parte o bien observador en diversos mecanismos de dialogo político, económico y parlamentario.

Respecto del impulso al desarrollo económico, Türkiye se ha mostrado abierto a respaldar iniciativas que refuercen el libre comercio y la promoción de inversiones, en un ambiente internacional que ha tendido a limitar la libre circulación de bienes y servicios. Ello, a pesar de mantener una política restrictiva a las importaciones como parte de su estrategia de desarrollo industrial.

Asimismo, Türkiye se plantea seguir fortaleciendo su política de acercamiento hacia diferentes regiones geográficas, entre ellas, América Latina y el Caribe, aunque, a pesar de sus esfuerzos y la creación de unidades especiales para desarrollar la relación, se ha mostrado débil al momento de transformar sus vínculos en una política de asociación dinámica. Lamentablemente, los conflictos en medio oriente y en Europa le han restado la atención de sus autoridades hacia otras regiones, con excepción de África y el Sudeste de Asia, especialmente en países en los que existe mayor cercanía política, cultural y religiosa.

Como se puede observar, en los últimos dos años, luego del lanzamiento de los lineamientos centrales de su política exterior para el nuevo siglo, Türkiye ha implementado una serie de cambios y ha logrado avanzar en sus objetivos estratégicos, marcado por los conflictos regionales y globales que han impuesto algunas restricciones a su accionar. Sin embargo, se ha convertido en un actor clave en la región y a nivel global, especialmente en el conflicto político y humanitario en Gaza; la situación en Ucrania; su posición en asuntos multilaterales y reforzamiento de sus organismos; la necesidad de mantener abierto el comercio internacional y su desarrollo industrial, especialmente en materia de industria de defensa, todo ello la convierten en un socio y actor inevitable en asuntos del mayor interés internacional a nivel global…/

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1 FIDAN, Hakan (2023): Turkish Foreign Policy at the Turn of the ‘Century of Türkiye’: Challenges, Vision, Objectives, and Transformation. Insight Turkey, Vol. 25 / No. 3 / pp. 11-25. (Revista “Insight”, perteneciente a la Fundación para Investigaciones Políticas, Económicas y Sociales -SETA).

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